Un día, sin querer…
Por Exal Orella Un día, sin querer, aparecen nuevas ilusiones y la vida comienza a sentirse distinta. Es como si el aire se volviera más ligero y el peso de los días pasados ya no doliera tanto. No es que el pasado se borre o deje de existir, sino que poco a poco se convierte en un capítulo cerrado, uno que me enseñó, me forjó y me hizo crecer. Ahora, cada amanecer trae consigo una nueva oportunidad, y por primera vez en mucho tiempo, estoy listo para abrazarla. He aprendido que las despedidas no son el fin, sino el inicio de algo más. Todo aquello que alguna vez dolió, cada lágrima que cayó en silencio, cada pregunta sin respuesta, dejó una huella en mí, pero no como una herida abierta, sino como una marca de fortaleza. Porque después de cada caída, aprendí a levantarme. Después de cada noche oscura, descubrí la belleza de la luz. Y en cada vacío, terminé encontrándome a mí mismo. Hoy, el pasado ya no me ata. Lo miro con respeto, con gratitud incluso, porque fue allí do...