Aún quedan dos horas
Este reloj me dice…
Aún quedan dos horas para que este hermoso día, tan lleno de pensamientos tuyos, culmine. Y aunque tu silencio está presente, deseo que sepas que cada latido de este día tuvo tu nombre, cada instante fue acompañado por el eco de tu voz en mi memoria, y cada rayo de luz que tocó mi piel me recordó la calidez de tu existencia.
Hoy, como muchos otros días, te has vuelto el pensamiento más bonito que habita en mí. No importa cuán lejos estés o cuán callado parezca el mundo, porque incluso en la distancia tu esencia permanece. Eres la inspiración detrás de cada suspiro, la imagen que se dibuja sin esfuerzo en mi mente cuando la vida me concede un momento de pausa. Y aunque a veces tu ausencia pesa, la certeza de que existes, de que compartimos este mismo cielo, convierte cada día en algo hermoso.
Hoy pensé en ti al ver el amanecer, cuando el cielo se tiñó de colores suaves que parecían pintados con la delicadeza de tu alma. Pensé en ti al sentir la brisa acariciar mi rostro, como si cada soplo de viento llevara consigo un susurro de tu esencia. Y pensé en ti al caer la tarde, cuando las sombras se alargaron y el día comenzó a despedirse, recordándome que incluso lo más bello tiene un final, pero siempre deja su rastro.
Eres la luz que se filtra en mis pensamientos, la calma que encuentro en medio del bullicio. Eres esa sonrisa involuntaria que aparece cuando tu recuerdo cruza mi mente sin aviso, y la razón por la que los días, por sencillos que parezcan, llevan un toque de magia.
Sé que el silencio puede parecer frío, pero a veces en ese mismo silencio habita la verdad más sincera. Y mi verdad es que te pienso, te admiro y te llevo conmigo en cada paso. No necesitas estar presente físicamente para llenar de significado mis días; tu existencia, por sí sola, es suficiente para hacerlos especiales.
Así que, antes de que estas últimas dos horas se desvanezcan y den paso a un nuevo día, quiero que sepas que fuiste parte de este. Que tu esencia acompañó cada decisión, cada pensamiento y cada sueño que tejí en mi mente. Y aunque no siempre pueda decírtelo en palabras, deseo que sientas, de alguna forma, cuánto significas para mí.
Eres lo hermoso de mis días, lo bonito que pienso y lo eterno que queda en mí, incluso cuando la noche apaga la luz del sol. Y cuando el reloj marque el final de este día, seguirás siendo mi pensamiento más preciado. Porque amarte, pensarte y desearte felicidad es algo que no termina con el tiempo. Es un sentimiento que vive en mí, tan constante como el latir de mi corazón.
Buenas noches, mi pensamiento bonito. Que el silencio no te haga dudar jamás de cuánto significas para mí.

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