¡Gracias por ser tu!

Por Exal Orella


Hola, bello amor…



Sabes, el tiempo transcurrido desde aquel día ha sido clave para nuevas historias y sucesos que, poco a poco, han ido dándole otro sentido a mi vida. A veces pienso en contarte cada detalle, cada aprendizaje, cada momento en el que me descubrí diferente, en el que la vida me mostró otro camino, pero sé que sería embarcarte en una historia que solo de este lado pude vivir. Aun así, hoy tengo la oportunidad de hacer algo que siempre quise y que nunca es tarde para decir: gracias.


Gracias por haber sido parte de mi vida de una manera tan profunda, tan real, tan significativa. Gracias por cada sonrisa que me regalaste, por cada día en que tu compañía transformó lo ordinario en algo especial. Porque si miro hacia atrás, si me permito revivir nuestros recuerdos, me doy cuenta de que la mayoría de mis sonrisas nacieron contigo. Que muchos de los momentos más felices que atesoro en mi corazón llevan tu esencia, tu luz, tu amor.


Fuiste un amor valioso, de esos que marcan para siempre, de esos que dejan huella incluso cuando el camino nos lleva por rumbos distintos. Contigo aprendí lo que es amar sin medida, sin miedo, sin reservas. Aprendí a entregarme, a valorar la belleza de compartir la vida con alguien que realmente importa. Y aunque el destino nos enseñó que hay historias que no pueden continuar, también me enseñó que hay amores que no necesitan un “para siempre” para ser eternos en la memoria.


No quiero que mis palabras traigan nostalgia ni tristeza, porque lo único que deseo para ti es felicidad, una felicidad plena, inmensa, merecida. Quiero que en cada paso que des, en cada sueño que persigas, en cada meta que alcances, sepas que alguien, en algún lugar, siempre te recordará con amor y gratitud. Que alguien, incluso en la distancia, siempre deseará que la vida te trate con ternura, con éxito, con la dicha que tanto mereces.


Si alguna vez dudas de tu valor, recuerda lo que fuiste para mí: un faro en mis días grises, una melodía en mis silencios, una historia que, aunque no tuvo el final que imaginamos, siempre será una de las más bellas que viví.


Así que hoy, desde el cariño más puro, desde el respeto por lo que fuimos y por lo que somos ahora, solo quiero que sepas esto: fuiste importante, eres importante y siempre lo serás. Que la vida te llene de amor, que encuentres todo lo que buscas, y que nunca olvides lo maravillosa que eres.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mi edad No es tu castigo

¿Y Qué sigue ahora?

Feliz Año Nuevo...