Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2026

Si me duele un poco

Imagen
 Por Exal Orella ¿Que si me duele? Sí… me duele un poco. Me duele aceptar que no todo sale como lo soñé, que no todas las personas se quedan, que no todos los caminos son rectos ni suaves. Me duele reconocer que a veces me canso, que a veces dudo, que hay noches en las que el silencio pesa más que el ruido del mundo. Pero también he aprendido algo: que el dolor no es el final de la historia. Es una pausa. Es un susurro que me recuerda que estoy vivo, que siento, que amo, que intento. Sí, me duele… pero no me detiene. Porque incluso con miedo sigo avanzando. Aunque el corazón tiemble, los pies pueden dar un paso más. Aunque la voz se quiebre, aún puede pronunciar sueños. El miedo no significa que no pueda; significa que estoy frente a algo grande, algo que importa, algo que tiene el poder de transformarme. He entendido que el miedo no es un enemigo, es una señal. Una señal de que estoy saliendo de lo cómodo, de lo conocido, de lo que ya no me reta. Y aunque a veces quisiera regresar...

Mamá no se Despidió de mí

Imagen
 Por Exal Orella Y todo ha sido extraño. Y desde entonces mis días son austeros, huecos, sin comprensión del destino. Ni siquiera quiso contarme o hablarme, a pesar de tenerme cerca y a su lado, no tuvo interés de expresarme lo que sentía ni lo que quería. Enmudecía su sentir para no hacer ruido ante la realidad, y por mucha atención que ponía, no logré interpretar sus quejas. Piensa que por decirme, te quiero, te amo, mi corazón iba a permanecer tranquilo, piensa que por haberlo dicho con voz lenta iba a ser que resonaran en la oquedad de mis tímpanos para siempre sus palabras. Y ahora que su cama poco a poco desvanece su aroma, siento más su egoísmo, cómo pudo dejarme así, cómo llegó a acostumbrarme con su presencia, y de la nada irse con el atardecer, como quien palidece en penumbras, como quien llena de sombras su mirada,  como quien quiere irse sin decir adiós. Mamá no se despidió de mí, pero siempre quiso prepararme para su distante presencia. Desde mi infancia me exigía...

Renacer del Adiós

Imagen
 Por Exal Orella   "Un nuevo comienzo con sabor a intento" Hace poco analizaba el porqué debía dolerme este fracaso amoroso. Revisé fotografías, mensajes, recuerdos que parecían dormidos, y en cada objeto guardado en mi galería y en cada rincón de mi estancia, me encontré con fragmentos de lo que alguna vez fui contigo. Entonces me pregunté, hablando conmigo, claro: ¿por qué es tan difícil soltar? Y pude concluir que lo malo de terminar o perder a un amor no está en los eventos que no sucederán, ni en los sueños que quedaron inconclusos, sino en creer que el amor se quedó viviendo en los hechos del pasado, cuando en realidad, el amor verdadero habita en el acto de seguir, de despertar, de mirar hacia adelante sin rencor. A veces creemos que amar es retener, pero el amor no se encierra, el amor se expande o se marchita. Y cuando se marcha, deja su huella, no para castigarnos, sino para enseñarnos a reconocernos. Lo que duele no es el adiós, sino el eco de lo que fuimos antes d...