Si me duele un poco
Por Exal Orella ¿Que si me duele? Sí… me duele un poco. Me duele aceptar que no todo sale como lo soñé, que no todas las personas se quedan, que no todos los caminos son rectos ni suaves. Me duele reconocer que a veces me canso, que a veces dudo, que hay noches en las que el silencio pesa más que el ruido del mundo. Pero también he aprendido algo: que el dolor no es el final de la historia. Es una pausa. Es un susurro que me recuerda que estoy vivo, que siento, que amo, que intento. Sí, me duele… pero no me detiene. Porque incluso con miedo sigo avanzando. Aunque el corazón tiemble, los pies pueden dar un paso más. Aunque la voz se quiebre, aún puede pronunciar sueños. El miedo no significa que no pueda; significa que estoy frente a algo grande, algo que importa, algo que tiene el poder de transformarme. He entendido que el miedo no es un enemigo, es una señal. Una señal de que estoy saliendo de lo cómodo, de lo conocido, de lo que ya no me reta. Y aunque a veces quisiera regresar...