Hola, querido amigo…
Por Exal Orella
Una cita conmigo
Hola, querido amigo, te noto cansado, triste, débil… Sin embargo, te noto aquí, frente a mí, en el reflejo, y me gustaría decirte que, aunque el peso de lo vivido aún se asoma en tu mirada, sigues de pie. Sigues aquí, y eso ya es una victoria.
Sé que ha sido un camino difícil. Sé cuántas noches te has quedado en silencio, mirando el techo, preguntándote en qué momento todo cambió. Sé que llevaste el amor con la pureza más sincera, con la entrega más genuina, y que, aun así, llegó el día en que tuviste que soltar lo que una vez creíste eterno. No ha sido fácil aceptar que algunos amores no están destinados a quedarse, que hay historias que, por más hermosas que sean, tienen un final. Pero aquí estás. A pesar del dolor, a pesar de las dudas, a pesar de los días en los que pensaste que no podrías seguir adelante, lo hiciste.
Mírate. Mírate bien. Aún respiras, aún caminas, aún sueñas. Tal vez el corazón no late con la misma intensidad de antes, pero sigue latiendo, sigue avanzando, y con cada nuevo día, se reconstruye poco a poco. No eres el mismo de antes, pero eso no es algo malo. Ahora eres más fuerte, más sabio, más consciente de lo que mereces.
Quiero recordarte lo valioso que eres, lo mucho que has crecido a través de esta experiencia. No perdiste el amor, simplemente encontraste una nueva versión de ti mismo en medio de la despedida. Aprendiste que la felicidad no depende de otra persona, sino de la paz que construyes dentro de ti. Descubriste que el amor propio es el único que nunca te abandonará, que nunca se romperá, que nunca te dejará sintiéndote insuficiente.
Sí, te noto cansado, pero también te noto firme. Te noto más resiliente, más consciente de que la vida no termina en un adiós. Te noto con el deseo de seguir adelante, aunque aún duela. Y eso es lo que realmente importa.
Así que hoy, mírate a los ojos y agradece. Agradece el amor que diste, porque fue real. Agradece el amor que perdiste, porque te enseñó. Y sobre todo, agradece el amor que ahora te debes a ti mismo, porque será el más importante de todos.
Levanta la cabeza, sigue caminando, sigue soñando. Lo peor ha quedado atrás. Y aunque todavía no lo veas con claridad, el futuro tiene algo hermoso preparado para ti. Solo sigue avanzando, que cada día que pasa es un paso más hacia la plenitud que te mereces.

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