Si me duele un poco

 Por Exal Orella


¿Que si me duele?

Sí… me duele un poco.



Me duele aceptar que no todo sale como lo soñé, que no todas las personas se quedan, que no todos los caminos son rectos ni suaves. Me duele reconocer que a veces me canso, que a veces dudo, que hay noches en las que el silencio pesa más que el ruido del mundo.


Pero también he aprendido algo: que el dolor no es el final de la historia. Es una pausa. Es un susurro que me recuerda que estoy vivo, que siento, que amo, que intento.


Sí, me duele… pero no me detiene.


Porque incluso con miedo sigo avanzando. Aunque el corazón tiemble, los pies pueden dar un paso más. Aunque la voz se quiebre, aún puede pronunciar sueños. El miedo no significa que no pueda; significa que estoy frente a algo grande, algo que importa, algo que tiene el poder de transformarme.


He entendido que el miedo no es un enemigo, es una señal. Una señal de que estoy saliendo de lo cómodo, de lo conocido, de lo que ya no me reta. Y aunque a veces quisiera regresar a lo seguro, hay algo dentro de mí que me empuja a seguir.


Porque todavía puedo alcanzar mucho.

Todavía puedo reinventarme.

Todavía puedo amar con más fuerza.

Todavía puedo construir lo que parecía imposible.


La nostalgia me abraza cuando recuerdo lo que fue, lo que pudo ser, lo que ya no será. Pero en lugar de quedarme ahí, decido agradecerlo. Agradecer cada caída que me enseñó a levantarme, cada despedida que me enseñó a valorar, cada herida que me recordó mi capacidad de sanar.


Sí, me duele un poco…

pero también me ilusiona lo que viene.


Porque incluso con miedo, incluso con dudas, incluso con cicatrices, sigo teniendo la oportunidad de elegir valentía. Y la valentía no es la ausencia de miedo, es avanzar a pesar de él.


Tal vez hoy no tenga todas las respuestas.

Tal vez hoy todavía sienta el peso de lo que perdí.

Pero mañana… mañana puedo convertirme en alguien más fuerte, más consciente, más decidido.


Y mientras tenga un sueño latiendo en el pecho, mientras tenga la voluntad de dar un paso más, el miedo no será una cárcel, será el impulso que me recuerde que estoy creciendo.


Sí, me duele un poco…

pero también sé que todavía estoy a tiempo de alcanzar todo aquello que alguna vez soñé, incluso si tengo que hacerlo con el corazón temblando.

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