Mi edad No es tu castigo

Por Exal Orella




Ven, quédate a mi lado, y permíteme decirte:



Sé lo que tienes… tu mirada y tu silencio me explican todo. No necesito escuchar las palabras para entenderlas, porque cuando dos almas han compartido tanto, el corazón aprende a leer lo que los labios callan. Mi edad pone en riesgo todo lo que has soñado, y a pesar de ello, no sabes cómo decirme que ya no quieres continuar… lo sé…


No es difícil imaginarlo: un día encontraste a alguien de tu edad, con quien las conversaciones fluyen con la misma música del momento que ambos viven. Él comparte tus inquietudes, tus planes a largo plazo, tus sueños que aún no se han desgastado con el paso de los años. En él viste reflejada la posibilidad de recorrer juntos un camino sin la sombra de mi tiempo sobre el tuyo.


Y quiero que sepas que no te culpo. El amor no siempre muere por falta de cariño; a veces se transforma porque el corazón descubre otros latidos que le llaman de manera distinta. Tú has sentido ese llamado… y yo sería un egoísta si te pidiera que lo ignores.


Yo ya he vivido muchas etapas, he conocido la plenitud y también las despedidas. Tú apenas comienzas a recorrer un mapa lleno de rutas desconocidas. No deberías sacrificar tu andar por esperar a alguien que, como yo, ya camina más despacio.


Por eso no quiero que sientas que me traicionas. No quiero que cargues con la culpa de marcharte. Te conocí valiente, libre, curiosa… y me duele imaginar que esas alas puedan romperse por quedarte en un nido que ya no es el tuyo.


Si alguna vez me recuerdas, que no sea con lástima, sino con una sonrisa por lo que compartimos. Guarda en tu memoria las risas, las conversaciones largas, los silencios cómodos, y hasta mis manías que tanto te desesperaban pero que eran parte de mí. Recuerda que yo no fui una prisión, sino una estación en la que descansaste un momento antes de seguir tu viaje.


Ve sin miedo, vive sin mirar atrás, y ama sin sentir que me hieres. Yo estaré bien. Mi mayor alegría es saber que seguirás buscando la felicidad que mereces.


Porque, aunque mi corazón quiera retenerte, mi amor por ti me obliga a decirlo con toda la verdad que tengo:

Mi edad no debe ser tu castigo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Y Qué sigue ahora?

Feliz Año Nuevo...