Sus Ideales vs Nuestra Dicha
Por Exal Orella
Leerte me hizo temblar
Hoy me diste una noticia que dio vuelcos a mis sentimientos…
Fue como si el viento cambiara de dirección de pronto, como si un muro invisible se interpusiera en medio del camino que juntos comenzamos a recorrer.
Pude palpar el temor muy de cerca… sentí su aliento frío, su eco en tu voz, y la carga de lo que otros intentan imponer sobre algo que solo tú y yo conocemos a profundidad.
Tus seres más cercanos han comenzado a usar mi edad como argumento, como obstáculo, como si el amor tuviera fronteras que se midieran en años y no en entrega, respeto y conexión.
Usan mis caminos como prueba de que mi destino no es el tuyo, sin saber que, desde que te conocí, cada paso mío se ha sentido más claro, más firme, más decidido.
Leo tus palabras con tu voz… y escucho en cada sílaba tu preocupación, tu lucha interna por no defraudar a quienes amas y, al mismo tiempo, por no dejar caer eso tan puro que hemos construido tú y yo.
Sé que no ha sido fácil para ti. Sé que dentro de ti habita una niña que aún busca aprobación, y una mujer que quiere tomar las riendas de su vida sin herir a nadie. Y créeme, entiendo el conflicto. Pero quiero que sepas que no estás sola.
Quiero decirte que te admiro profundamente. Admiro tu nobleza, tu forma de dar sin medida, tu dulzura natural, tu honestidad, tu manera de sostenerme incluso en silencio.
Admiro esa armonía que emana de ti cuando estamos juntos, esa paz que se siente cuando nuestras miradas se cruzan, cuando las risas nacen solas, cuando el tiempo se detiene solo para recordarnos que esto que sentimos… es real.
Te valoro más de lo que imaginas, tu compañía, tu complicidad, tu presencia ligera que no exige, pero lo transforma todo, cada gesto tuyo, cada detalle que me brindas sin saber cuánto me toca.
Valoro tus dudas, tus miedos, porque me revelan la importancia que le das a esto que compartimos. Y sí, te quiero. No como quien desea poseer, sino como quien ha encontrado algo tan valioso que lo único que quiere es cuidarlo y verlo florecer.
Te quiero en tu versión más libre, más valiente, más tú. Te quiero sin condiciones, con todas tus capas, tus historias, tus cicatrices. Te quiero en este momento de tu vida y en los que están por venir.
Te respeto profundamente. No solo como pareja, sino como ser humano que está aprendiendo, luchando y creciendo. Respeto tus decisiones, tus tiempos, tus límites. Pero también me gustaría que respetes lo que hemos sentido, lo que hemos vivido, lo que hemos ido construyendo con tanta verdad.
Y sí, te necesito. No como una necesidad que ahoga, sino como ese tipo de presencia que le da sentido a los días. Necesito tu voz cuando mis pensamientos se enredan, tu calma cuando todo afuera grita, tus abrazos cuando el mundo se vuelve frío.
Te necesito como quien ha encontrado en ti un lugar al que siempre quiere volver. Por eso hoy quiero decirte que estoy listo. Listo para enfrentar todo lo que venga. Listo para no huir, para no esconderme, para no fingir que esto no importa.
Estoy listo para amar sin miedo, para caminar contigo, aun si el camino se vuelve cuesta arriba. Estoy listo para responder preguntas, para defender lo que somos, para hacerte sentir segura incluso en medio de la tormenta. Estoy listo para mostrarte que esto no es una ilusión, que es un compromiso emocional, un pacto que nace del alma.
Y sé que tú también puedes hacerlo. Porque aunque tiemblen tus manos, tu corazón ya sabe la respuesta. Porque aunque haya voces queriendo imponerse, la tuya tiene más fuerza cuando se une a la mía.
Porque esto que sentimos no necesita gritar para ser verdad. Solo necesita dos almas valientes dispuestas a cuidarlo. Vamos juntos… Hagamos frente a los miedos. Hablemos claro, caminemos firmes, y si el mundo no entiende, que al menos sepa que lo nuestro nació del amor más sincero.
No pido que corras. Solo que no huyas. No pido certezas. Solo tu decisión de intentarlo. No pido promesas eternas. Solo que estemos presentes, uno para el otro, con la valentía de quien elige el amor por encima del juicio.
Y si en algún momento el ruido se vuelve insoportable, si las dudas ganan terreno y el corazón ya no puede ponerlo en palabras… Déjame intentarlo.

Comentarios
Publicar un comentario