A mis Maestros
Gracias a ustedes
A través del tiempo he conocido diversos rostros que destinaron sus conocimientos para nutrir académicamente a la sociedad donde vivo.
Eran personas curiosas, extrañas, de carácter fuerte y singular simpatía…
Seres humanos que no siempre llevaban capa, pero sí llevaban el poder de cambiar una vida con una palabra, una mirada o una pregunta bien formulada.
Algunos eran estrictos, otros dulces, pero todos dejaron una huella: esa marca invisible que habita en el fondo de la conciencia, donde uno aprende a ser mejor persona gracias a ellos.
Fueron guía cuando hubo confusión, compañía cuando el mundo parecía desordenado, paciencia cuando el conocimiento tardaba en llegar.
Tuvieron la increíble capacidad de creer en nosotros incluso cuando dudábamos de nuestras propias capacidades.
Nos enseñaron más que fechas, fórmulas o teorías. Nos enseñaron a pensar, a cuestionar, a crear, a no rendirnos.
Yo los vi entrar a clase con la preocupación aún en el rostro, pero con la pasión intacta.
Vi cómo apagaban sus propias batallas por encender el conocimiento en quienes apenas empezaban a caminar en la vida.
Los vi quedarse después de la última campana, corrigiendo, explicando, acompañando…
Los vi llorar en silencio por algún alumno que se perdió en el camino, y también los vi sonreír con orgullo al ver a otros levantar el vuelo.
Hoy, en este día que les pertenece, no hay forma justa de agradecer su entrega.
Porque ser maestro no es un empleo, es una vocación que se lleva en el alma. No se apaga cuando termina la jornada, ni se olvida cuando cambia el calendario.
Ser maestro es sembrar sin saber cuándo vendrá la cosecha, y aun así hacerlo con la esperanza de que un día, en algún lugar, ese conocimiento florezca.
Gracias, maestros, por enseñarnos más allá del aula, por formarnos con su ejemplo, por creer que educar es una forma de amar a la humanidad.
Gracias por sembrar en el presente, soñando con un futuro que tal vez no verán, pero que ustedes ayudaron a construir.
Feliz Día del Maestro, a cada uno de ustedes que ha dejado una parte de sí en cada generación.


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