A Mi Edad...

A mi Edad...

Por Exal Orella



En los surcos de mi piel, la historia se despliega como un antiguo pergamino. Cada arruga, un capítulo; cada línea, una senda que he recorrido con pasos firmes y a veces tambaleantes. Los años han tejido un tapiz de vivencias, donde el tiempo y la experiencia se entrelazan como hilos de un telar ancestral.

Mis ojos, como ventanas al pasado, reflejan los amores que florecieron en primavera y las despedidas que llegaron con el otoño. Las canas, testigos de noches en vela, de sueños acariciados y desafíos superados. Cada cabello plateado es un recordatorio de que la vida es un lienzo en constante transformación, y yo, la pintora de mi propio destino.

En mi edad, encuentro tesoros escondidos en los recovecos del alma. La paciencia que se cultiva con los días, como un jardín que florece lentamente. La sabiduría que se forja en las encrucijadas, cuando las decisiones pesan como piedras en la balanza del corazón. Y la gratitud, esa llama que arde en el pecho, por cada alba que me regala una nueva oportunidad.

No temo al paso del tiempo, sino lo celebro. Cada arruga es un mapa trazado por risas compartidas, lágrimas derramadas y momentos de quietud bajo el cielo estrellado. Las cicatrices son medallas de batallas libradas, y las arrugas, surcos por los que fluye la vida, como ríos que desembocan en el mar de la eternidad.

Así, con la mirada puesta en el horizonte, acepto mi edad como un regalo preciado. Aprendo, crezco y vislumbro un futuro donde la experiencia se convierte en luz. Cada día es un verso en el poema de la vida, y yo, la poetisa que escribe con tinta invisible en las páginas del tiempo.

Que los años sigan escribiendo mi historia, que cada arruga sea un testimonio de resiliencia y amor. Que mi edad sea siempre un privilegio, un lienzo en blanco para pintar nuevos sueños, como un cielo estrellado que espera ser explorado. 🌟✨

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